Ayer pudimos comprobar que estamos rodeados de intolerables,
de gente impresentable.
Vivimos en un barrio (Parque Coimbra) que antes era
considerado elitista pero (teniendo en cuenta lo que hemos vivido en los últimos
años), con los tiempos que corren y la tendencia a la proletarización de la burguesía
y el aburguesamiento del proletariado... ¡uy! ¡como me está quedando esto!... Vamos,
que mi barrio es heterogéneo. Pero, sobre todo, hay mucha mala leche.
Simplificando y para ir al grano, sin entrar en un
estudio antropológico de la composición sociopolítica de mi barrio, hay mucha
gente que, hasta ahora, disfrutaba de una serie de privilegios económicos y/o
de poder, de los que no quieren desprenderse.
También hay muchos que, como nosotros, participantes en
Podemos Móstoles, piensan que ha llegado el momento de decir ¡BASTA!, de
remangarse y ponerse a trabajar juntos, sin que nadie esté por encima ni por
debajo, para lograr los cambios que necesitamos.
Hay otros que, simplemente, quieren quitar a unos para
ponerse ellos y seguir haciendo lo mismo, o diferente, pero sin pensar en la
mayoría: la gente llana.
A los primeros y a los últimos es a los que me refiero,
evidentemente, cuando menciono a los vecinos intolerables. Y a las pruebas me
remito aunque, lógicamente, no pretendo meter a toda la gente en el mismo saco.
El pasado sábado estuvo mi mujer en Boadilla para
acompañar al compañero Alex que está tratando de hacer crecer el Círculo
Podemos en esa localidad y necesitaba ayuda con mesa informativa y logística.
Durante toda la semana, por diversos motivos, entre ellos una caravana que
formamos el viernes pasado con otros compañeros de Círculos del Sur, en
Leganés, para promocionar el Acto Electoral de Podemos del 18 de Mayo, tenemos
el coche rodeado de diversos carteles alusivos a la Campaña de Podemos, pegados
en puertas, maletero, etc
A la vuelta de Boadilla, decidió pasar por el "súper
del barrio" (si, ya se, Mercadona, pero es lo que tenemos, y más a esa
hora de comienzo de la tarde). Al pasar por la puerta en dirección al garaje, lógicamente,
la gente a su paso se quedaba mirando el vehículo, por los carteles, pero
alguien le debió hacer una radiografía visual y controlar el lugar en que
aparcaba (también había algunas personas haciendo campaña).
Al terminar la compra ... ¡¡¡sorpresa!!! rueda delantera
derecha rajada a navaja, como el corte de pelo de hace algunos años.
Me vienen a la cabeza varias reflexiones:
¿Tanto miedo nos tienen? ¿o es rabia? ¿quién va por ahí
con una navaja? ¿pretenden meternos miedo con eso? (lo llevan intentando desde antes
del 18 de Julio de 1936)
Realmente creo que vamos en la buena dirección. Estamos
empezando a ponerles nerviosos. El miedo está cambiando de bando, se nota.
Pero, cuidado, el animal herido va soltando zarpazos y puede hacer daño... será
daño físico, o a nuestros bolsillos, pero no conseguirán doblegarnos; no nos
pararán, ESTO YA NO HAY QUIEN LO PARE.... PODEMOS, CLARO QUE PODEMOS
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