Una vez terminado el curso de programación de autómatas que me ha tenido ocupado los últimos seis meses (a razón de entre 7 y 10 horas diarias) con la coletilla de los merecidos días de vacances, sobre todo por mi gente, para estar con ellos, ya me encuentro en condiciones de volver a la palestra y dejar palabras de los aconteceres y de los pensares...
Ni que decir tiene que sigo a la búsqueda de un empleo, digno y bien remunerado a ser posible.
La cosa está difícil, lo sé. Esta mañana he ido a la escuela de formación a recoger mi diploma y, al preguntar por ofertas de empleo, la respuesta ha sido que estoy en reserva para comenzar otro curso en la primera semana de septiembre (capacitación oficial de lo que he estado haciendo los últimos 13 años). A parte de que sea un curso que me puede interesar, por eso me inscribí a primeros de año, ahora no se podrá uno andar con chiquitas y aceptar todo lo que te propongan: con las nuevas disposiciones de las que se habla estos días, por menos de nada le quitan a uno la prestación.
Vaya jodienda: como siempre, nos vuelve a tocar a los mismos pagar el pato de la crisis. ¿cuándo van a atreverse nuestros políticos a llamar a las cosas por su nombre y señalar los verdaderos culpables (bancos y especuladores financieros) para exigirles a ellos el reflote de la economía?
Mientras tanto, trataremos de evadirnos en lo posible bañándonos en las cristalinas aguas de CUARTOS en los fines de semana que aún podamos...
Y a actualizar el CV