Empiezo por el final, tal como ahora se confeccionan los "curriculums vitae", aunque eso no significa que no narre nada de lo anterior, pués ya iré recorriendo la historia; eso sí, no prometo ser completamente fiel a la cronología.
La semana del 7 al 11 de Diciembre pasado estaba de vacaciones: habíamos decidido pedir esos días para, además de cerrar el cupo anual que teníamos en nuestras respectivas empresas, tratar de avanzar en alguno de los innumerables tajos que aún tengo abiertos ó pendientes tras la reforma de la casa. Una vez más, ilusiones de adolescente, no hizimos practicamente nada de lo planeado.
Claro que no significa que el tiempo quedase totalmente perdido ya que aprovechamos para anticipar las compras y quehaceres típicos de preparativos propios de las Navidades que se avecinaban. En ese sentido, "misión cumplida", conseguimos casi terminar con los compromisos que se podían adelantar.
Pero no era eso lo que quería contar...
Como en ocasiones anteriores, cuando estaba de vacaciones ó iba terminando la semana sin saber a qué destino tenía que incorporarme el lunes siguiente, solía llamar a mi jefe directo, Leandro Martinez, Coordinador del equipo de Puesta en Marcha de nuevas instalaciones de Johnson Controls Refrigeration, para que me proporcionase ese destino. En esta ocasión, debido a la fecha y a que había recibido unos días antes un sms de la administración de Refrigeration en Madrid indicando que ya se podía recoger la lotería y la cesta, decidí no hacer la llamada previa del viernes e ir directamente a la Delegación de Madrid, recoger mis cosas, saludar a mis antiguos compañeros, enterarme de la fecha de la fiesta de navidad de Johnson en Madrid (por cierto, había sido ya celebrada el anterior viernes 4 de Diciembre y nadie me había dicho nada, por lo que no pude asistir, mecachis).
Cuando iba hacia la oficina, un poco tarde, por cierto, ya que había amanecido nevando (ya sabemos cómo se pone el trafico en Madrid cuando llueve ó nieva ó niebla ó fútbol ó manifestación ó..., que me desvío), llamé a Leandro a la 8.15 aprox.contándole mi plan y me emplazó a una llamada suya posterior al cabo de unos minutos, ya que aún no había llegado a la oficina el responsable de los Project Managers y desconocía dónde podía enviarme.
Al terminar mis gestiones, ante el silencio de mi jefe, decido bajarme al coche y llamarle desde allí ya en marcha pues lo tenía en zona verde y ya había pasado el tiempo para el que había pagado. Su respuesta fué una serie de frias preguntas: "¿estás aún en la Delegación? ¿no ha hablado nadie contigo?... te llamo en diez minutos". Me quedé un poco sorprendido por la tardanza en la decisión para mi siguiente trabajo (eran mas de las 10), pero decidí buscar otro lugar donde aparcar a esperar que no fuese zona verde, pero cercano al no saber aún la dirección final a tomar.
Apenas 5 minutos después, en lugar de llamarme Leandro, recibo otra llamada distinta de una empleada de RR.HH. de Jonhson en Barcelona indicándome que la Directora nacional de RR.HH. me esperaba en su despacho de la Central en Madrid, que fuese a verla... procedimiento de cese en la empresa, despido, carta, liquidación, "lo sentimos mucho", "nos ha sido imposible mantener tu puesto de trabajo ni tu recolocación en otro posible puesto en la compañía",... etc.
No voy a transcribir toda la entrevista, no es necesario pués no es el motivo de este escrito (por cierto, resulta irrisorio que sea tan difícil recolocar a una persona en un puesto de trabajo para una empresa con cerca de 300.000 empleados en el mundo), aunque sí recordarle a la citada Directora de RR.HH. que sigo esperando aún su prometida Carta de Recomendación que me iba a enviar via e-mail al día siguiente de mi despido y ya ha pasado más de un mes.
El verdadero motivo de estas lineas es reflexionar sobre la figura de mi jefe directo, Leandro Martinez. No le conocía desde mucho tiempo atrás: pasé a formar parte de su equipo en Octubre de 2008 y, en todo este tiempo, apenas nos hemos visto personalmente unas pocas veces, aunque sí hemos hablado por telefono a menudo. A pesar de esta, en principio, falta de amistad, aunque sólo fuese por la relación laboral que teníamos, creo que me debería haber llamado personalmente; no para enviarme él a la cita del cese, sino una llamada posterior que, aunque fuese de manera aparente, me indicase que lo sentía, que no era asunto suyo, que era una imposición de arriba (ya sabíamos todos lo mal que iban las cosas, que no entran obras nuevas y, si no hay nada que poner en marcha, sobrabamos muchos y yo sabía que podría ser uno de los primeros...), cualquier cosa, pero dar la cara ante mí, interesarse por mi situación... esas cosas que se suelen decir a veces aunque no se sientan en realidad.
Él decidió esconderse. Desconozco sus razones, pero ¡qué pobreza de espiritu! ¡qué falta de personalidad! Sé que tenía totalmente prohibido anticiparme nada de los planes de mi cese, pero nadie le impedía ponerse en contacto conmigo posteriormente.
Si algún dia vuelvo a verle, le diré, simplemente, que espero para mí, en caso de encontrarme en una situación similar, no hacer lo mismo que él y enfrentarme a la situación sin cobardía y con la suficiente sutilidad para que, a pesar de lo amargo de la situación, no se rompa una relación tan fríamente. Salud
Curiosas las lineas del Destino...
Claro que no significa que el tiempo quedase totalmente perdido ya que aprovechamos para anticipar las compras y quehaceres típicos de preparativos propios de las Navidades que se avecinaban. En ese sentido, "misión cumplida", conseguimos casi terminar con los compromisos que se podían adelantar.
Pero no era eso lo que quería contar...
Como en ocasiones anteriores, cuando estaba de vacaciones ó iba terminando la semana sin saber a qué destino tenía que incorporarme el lunes siguiente, solía llamar a mi jefe directo, Leandro Martinez, Coordinador del equipo de Puesta en Marcha de nuevas instalaciones de Johnson Controls Refrigeration, para que me proporcionase ese destino. En esta ocasión, debido a la fecha y a que había recibido unos días antes un sms de la administración de Refrigeration en Madrid indicando que ya se podía recoger la lotería y la cesta, decidí no hacer la llamada previa del viernes e ir directamente a la Delegación de Madrid, recoger mis cosas, saludar a mis antiguos compañeros, enterarme de la fecha de la fiesta de navidad de Johnson en Madrid (por cierto, había sido ya celebrada el anterior viernes 4 de Diciembre y nadie me había dicho nada, por lo que no pude asistir, mecachis).
Cuando iba hacia la oficina, un poco tarde, por cierto, ya que había amanecido nevando (ya sabemos cómo se pone el trafico en Madrid cuando llueve ó nieva ó niebla ó fútbol ó manifestación ó..., que me desvío), llamé a Leandro a la 8.15 aprox.contándole mi plan y me emplazó a una llamada suya posterior al cabo de unos minutos, ya que aún no había llegado a la oficina el responsable de los Project Managers y desconocía dónde podía enviarme.
Al terminar mis gestiones, ante el silencio de mi jefe, decido bajarme al coche y llamarle desde allí ya en marcha pues lo tenía en zona verde y ya había pasado el tiempo para el que había pagado. Su respuesta fué una serie de frias preguntas: "¿estás aún en la Delegación? ¿no ha hablado nadie contigo?... te llamo en diez minutos". Me quedé un poco sorprendido por la tardanza en la decisión para mi siguiente trabajo (eran mas de las 10), pero decidí buscar otro lugar donde aparcar a esperar que no fuese zona verde, pero cercano al no saber aún la dirección final a tomar.
Apenas 5 minutos después, en lugar de llamarme Leandro, recibo otra llamada distinta de una empleada de RR.HH. de Jonhson en Barcelona indicándome que la Directora nacional de RR.HH. me esperaba en su despacho de la Central en Madrid, que fuese a verla... procedimiento de cese en la empresa, despido, carta, liquidación, "lo sentimos mucho", "nos ha sido imposible mantener tu puesto de trabajo ni tu recolocación en otro posible puesto en la compañía",... etc.
No voy a transcribir toda la entrevista, no es necesario pués no es el motivo de este escrito (por cierto, resulta irrisorio que sea tan difícil recolocar a una persona en un puesto de trabajo para una empresa con cerca de 300.000 empleados en el mundo), aunque sí recordarle a la citada Directora de RR.HH. que sigo esperando aún su prometida Carta de Recomendación que me iba a enviar via e-mail al día siguiente de mi despido y ya ha pasado más de un mes.
El verdadero motivo de estas lineas es reflexionar sobre la figura de mi jefe directo, Leandro Martinez. No le conocía desde mucho tiempo atrás: pasé a formar parte de su equipo en Octubre de 2008 y, en todo este tiempo, apenas nos hemos visto personalmente unas pocas veces, aunque sí hemos hablado por telefono a menudo. A pesar de esta, en principio, falta de amistad, aunque sólo fuese por la relación laboral que teníamos, creo que me debería haber llamado personalmente; no para enviarme él a la cita del cese, sino una llamada posterior que, aunque fuese de manera aparente, me indicase que lo sentía, que no era asunto suyo, que era una imposición de arriba (ya sabíamos todos lo mal que iban las cosas, que no entran obras nuevas y, si no hay nada que poner en marcha, sobrabamos muchos y yo sabía que podría ser uno de los primeros...), cualquier cosa, pero dar la cara ante mí, interesarse por mi situación... esas cosas que se suelen decir a veces aunque no se sientan en realidad.
Él decidió esconderse. Desconozco sus razones, pero ¡qué pobreza de espiritu! ¡qué falta de personalidad! Sé que tenía totalmente prohibido anticiparme nada de los planes de mi cese, pero nadie le impedía ponerse en contacto conmigo posteriormente.
Si algún dia vuelvo a verle, le diré, simplemente, que espero para mí, en caso de encontrarme en una situación similar, no hacer lo mismo que él y enfrentarme a la situación sin cobardía y con la suficiente sutilidad para que, a pesar de lo amargo de la situación, no se rompa una relación tan fríamente. Salud
Curiosas las lineas del Destino...
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